martes, 17 de febrero de 2009

El derecho al delirio ( Eduardo Galeano )

El derecho al delirio (texto de Eduardo Galeano)
Añadimos esta profunda reflexión hacía la mierda de mundo en el que vivimos, a ver si nos ayuda por unos minutos a ser más consecuentes.

Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos.
El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuando nació.El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera.

Una invitación al vuelo

Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio.
La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así, por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea.

En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar.
¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?
¿Qué tal si deliramos, por un ratito?
Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible: el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones; en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros; la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor; el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas; la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega; en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo; los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas; los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos; los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas; la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo; la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero; nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene; el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra; la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos; nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle; los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos; la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla; la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla; la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda; una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú; en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria; la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»; serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar; seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo; la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.

Paradoja cultural

Por todos aquellos que tengan relación ‘real’ con el mundo de la cultura, es bien sabido que las ayudas por parte de la administración son una falacia y sobre todo en la Comunidad Valenciana.
Hartos de tirar el dinero público en fórmulas 1, copas américas y operetas de relumbrón. Las administraciones locales deben 1 millón de euros a unas 20 compañías de teatro valencianas. Solo podemos decir que indignante. Cuando el sector teatral había empezado a levantar cabeza con un circuito alternativo (fuera de los teatros oficiales) y a brillar con luz propia, hartos ya de años de demagogia, vienen los genios de la administración para apuntarse el tanto, por unas pequeñas migajas en formato ayuda o subvención, se apuntan el tanto de que ‘ayudan a la cultura’.
Bueno pues con esas nuevas previsiones económicas de contratación, las compañías de teatro tímidamente se lanzan a preparar obras, ampliando gastos generales etc..… Ahora tienen la desagradable sorpresa de que no les pagan, y ellos tienen que aguantar el tipo y por supuesto hacer frente a los gastos. Estamos hablando de un miserable millón de euros, la campaña de publicidad de turismo va ha costar 32 millones, y los profesionales del sector turístico, pero no los de aquí, los de verdad, los que controlan los movimientos migratorios turísticos a nivel mundial, ya han dicho que no va ha servir para nada, que la campaña está mal enfocada.
Esto es vergonzoso, la mayoría de los ayuntamientos de la Comunidad Valenciana llevan una programación inexistente o nula, de chufla y pandereta, pocos se salvan de la quema. La cultura: Cine, Teatro, Música, Exposiciones, desde hace años la mueve el sector privado con sus propios medios y sin una puta ayuda de la administración. Si esas son las reglas del juego, desde ya que se olviden de las partidas presupuestarias para cultura, que son muuuuchos millones de euros en toda la comunidad y que la destinen a otra cosa.
Realmente no hace falta.., seguiremos siendo unos miserables pero con dos cojones, sin trampa ni cartón, no nos podrán utilizar como aval de nada, de paso nos olvidaremos del idiota que piensa que la cultura no sirve para nada, ‘no nia na millor que una bona mascletá.’. Nada nos dan, nada les debemos. También de paso que los teatros, auditorios públicos, etc.., que los conviertan en algo útil.
Otra cuestión que alarma mucho es, porqué no pagan. No es cierto que cuando llegan los recibos municipales, facturas de agua y luz (los ayuntamientos se llevan tajada), nosotros pagamos religiosamente, pues no entiendo donde está la diferencia, tienen todos los derechos y ninguna obligación, viva la política, yo de mayor quiero ser político.
Cuanto nos cuesta el palau de la música, la opereta, los teatros municipales, la conselleria de cultura, el instituto valenciano de la música, pues fíjate, todo eso sobra.
Mirar cualquier agenda y podréis comprobar que el 99% de las actividades culturales de esta ciudad son privadas, y solo tenéis que mirar los presupuestos para observar que una producción privada cuesta el 10% que una pública, ejemplo si una obra de teatro privada cuesta 5.000 euros, pública pasa a costar 50.000, y también te garantizo que a pesar del sobrecoste no va ha ir más gente a pagar en taquilla. Simplemente los profesionales privados hemos aprendido a escatimar gastos. Es vergonzoso la cultura se la trae al pairo, no apuestan por las nuevas empresas teatrales, política de escaparate..., total los mamelucos que los votan ni saben ni entienden...., les da lo mismo. No vamos hacía ningún sitio y de mal en peor...¡Che!